sábado, septiembre 13, 2008

Tren

El tren llega a la estación, con sus luces rojas rompiendo la calma, se para, espera. Su llegada nos encuentra confiados, mirando al suelo, absortos en nuestros pensamientos, demasiado ocupados para prestarle atención. Y sucede, a veces, que al levantar la cabeza nos sorprende el paisaje que se mete a borbotones por la ventanilla y nos sentimos contentos, libres, felices por haber subido en el último momento. Sin embargo, otras, cuando reaccionamos comprobamos que seguimos sentados en el mismo sitio y solo vemos reflejada en el suelo, la estela que ha dejado el último tren.

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