domingo, enero 10, 2010

Desmesura de frenesí

Comulgábamos ambos desmesura
de frenesí, de alud, de maremoto;
olía a sacrilegio, a pecho roto,
a sangre en el altar de la locura.
Te me dabas en mínima armadura
de lencería, geisha flor de loto,
los dos-yo tu verdugo-en un remoto
cadalso de placer y de tortura.
Ardías en incendio de tus flores
o desmayabas uno y otro orgasmo,
a tu martirio de lujuria abierta.
No concluias de gozar temblores...
Y, en un violento e infinito espasmo,
te me quedaste en el suplicio muerta.
"Muerte en el suplicio"

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