lunes, marzo 12, 2007

Seducción

Pasaste a mi lado, al borde del camino y me giré para mirarte. Yo, altanera y preciosa, vestida de blanca seda. Te miré con mis inquietantes pares de ojos amarillos y te hablé con el balanceo sutil del tallo de mis caderas, pero en el mejor momento…me derribó el viento. Efímera seducción que me condujo a la eternidad negra, al acabar sepultada entre las páginas de tu libro preferido de poemas.

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